Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

¿Por Qué tus Almohadas No Duran Tanto Como Pensabas?

Muchas personas se preguntan por qué las almohadas no duran tanto como esperaban, aunque aparentemente estén en buen estado.

Almohada deformada sobre una cama blanca que muestra signos de uso y pérdida de forma

El problema

Tu almohada ya no acompaña como antes, aunque no tenga tanto tiempo.

Notas que:

  • te levantas con el cuello cargado

  • necesitas recolocarla durante la noche

  • ya no recupera su forma

  • duermes peor… pero no sabes por qué

Por qué ocurre (y casi nadie lo explica)

Las almohadas trabajan todas las noches.

Más de lo que parece.

Con el uso diario:

  • absorben humedad y calor

  • soportan el peso constante de cabeza y cuello

  • se deforman poco a poco

  • pierden capacidad de adaptación

Además, influyen hábitos muy comunes:

  • no usar protector

  • no airearlas

  • lavarlas mal o no lavarlas nunca

  • mantener la misma postura durante años

Todo eso acorta su vida útil, incluso en almohadas de buena calidad.

Qué puedes hacer para que duren más (sin complicarte)

No se trata de cambiarla constantemente, sino de cuidarla mejor:

  • Protégela

    Un protector transpirable evita que la humedad y el sudor entren en el interior.

  • Airea la almohada

    Igual que haces con la cama, dejarla respirar ayuda a que recupere forma.

  • Obsérvala

    Si no vuelve a su altura, si está apelmazada o si te obliga a forzar el cuello, te está dando señales.

  • Revisa cómo duermes ahora

    A veces no cambia la almohada: cambia tu cuerpo.

Una idea importante para tu descanso

Dormir mal no siempre es falta de horas.

Muchas veces es falta de acompañamiento durante la noche.

La almohada no solo sostiene la cabeza.

Sostiene tu descanso.

Si al leer esto has pensado

“la mía está así…”

Ya has hecho lo más importante: prestar atención.

Dormir mejor empieza por entender lo que toca tu cuerpo cada noche.