Dormir bien no siempre empieza cuando cerramos los ojos. Muchas personas llegan a la cama cansadas, pero con la sensación de que el cuerpo sigue activo, como si todavía estuviera sosteniendo el día. Ese momento previo al sueño, en el que el cuerpo empieza a soltarse, es clave para descansar de verdad.
No siempre es falta de horas de sueño
Cuando alguien dice “duermo, pero no descanso”, suele pensar que el problema está en las horas. Sin embargo, en muchos casos el cuerpo ha pasado todo el día en tensión y le cuesta cambiar de ritmo al llegar la noche.
El cansancio físico existe, pero no siempre va acompañado de relajación. El cuerpo se tumba, pero sigue alerta, y eso hace que el descanso tarde más en llegar o sea menos profundo.
El cuerpo necesita tiempo para soltar el día
Durante el día, el cuerpo se adapta continuamente: posturas, movimientos repetidos, atención constante, pequeños esfuerzos que se acumulan sin que apenas los notemos.
Al acostarnos, no siempre sabe parar de golpe. Necesita una transición. Un espacio en el que no tenga que responder, decidir ni mantenerse activo.
Cuando ese proceso no se produce, aparecen señales como dificultad para encontrar postura, necesidad de moverse con frecuencia o sensación de incomodidad incluso estando en la cama.
El momento en el que empieza el descanso
Antes del sueño hay un instante importante: cuando el cuerpo empieza a aflojar.
La respiración se vuelve más tranquila, los hombros bajan y la sensación general es de mayor peso y apoyo. No es todavía dormir, pero es el inicio del descanso real.
Este momento no se fuerza ni se controla. Aparece cuando el cuerpo se siente cómodo y sostenido, y cuando percibe que ya no tiene que mantenerse en alerta.
Escuchar al cuerpo al acostarte
Un gesto sencillo que puede ayudar es prestar atención a cómo te sientes al tumbarte, sin intentar cambiar nada.
Por ejemplo:
si notas tensión o incomodidad al apoyar el cuerpo
si necesitas recolocarte muchas veces
si el descanso tarda más en llegar que antes
Observar estas sensaciones ayuda a entender cómo está respondiendo tu cuerpo al final del día y si realmente está encontrando el apoyo que necesita para relajarse.
Una idea importante
Dormir mejor no siempre consiste en hacer grandes cambios ni en buscar soluciones rápidas.
Muchas veces empieza por reconocer que el cuerpo necesita tiempo para rendirse y que ese proceso forma parte del descanso. Cuando se respeta ese ritmo, el sueño suele llegar de forma más natural.
Escuchar cómo responde el cuerpo al acostarte es una forma sencilla y muy efectiva de empezar a descansar de verdad.
Aquí entendemos ese momento.
Cuando el cuerpo por fin se rinde y el descanso empieza, poco a poco.




